viernes, 21 de agosto de 2026

CAFÉ LITERARIO: TEMA DE HOY: "ÍTACA"

 


     ÍTACA

Hola, amigos. Antes de comenzar, los invito a  dejarse acompañar con esta música.

Hacé clic aquí para escuchar la música

Aquí estoy en mi amado café, aunque no me hace falta verlos porque sé que están ahí. Hoy traigo el texto de Constantino Cavafis, Ítaca, y sobre él quiero comentar con ustedes la importancia, no solo del destino, sino del viaje en sí, que es la vida entera. Ahora, vamos a sumergirnos en el poema. Ubíquense en esa barcaza  e imaginen ese mar , hoy les debería hablar. 

Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.


Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.


Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.


Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

***

Les cuento qué me quedó de esta joya literaria. Repasando todo lo que implica y significa, y que lo han explicado magistralmente tantos eruditos, yo traslado toda esta arquitectura literaria a nuestros días y me pregunto: ¿el legado que nos deja Ulises con su retorno a Ítaca, que para él significaba hogar, sabiduría, familia, identidad, lo adoptamos? ¿Valoramos nuestras raíces de manera tal? Es sabido que hoy, muchas veces (y soy discreta por no decir siempre), se margina al abuelo o la abuela; se los ignora, molestan, se los subestima; muchas veces se los trata como a discapacitados, no se los escucha. Se los calla. 

Así, perdemos tanta sabiduría, ¡Dios mío! Pensar que el mundo se construyó bajo el consejo de los ancianos, a quienes antes se los tenía en el pedestal más alto de la sabiduría. No les preguntemos por la meta en sí, sino dejemos que nos transmitan sobre el viaje, sobre cómo adquirieron tanta sabiduría y fortaleza, cómo lograron vencer los cíclopes que nos presenta siempre la vida. Imagino que el poeta fue ese anciano sabio que, al escribir su poema, estaba afirmando y vivenciando la frase de Ulises: 

“No hay nada más dulce que la patria y los padres propios” (Odisea, Canto IX).

Cerrando mi libro, me queda en limpio una idea que recojo de mi hermana naturaleza, la gran maestra de la humanidad:

No pretendamos ver crecer flores si se han cortado las raíces.

Ahora los dejo en silencio, para que permitan que sus almas se manifiesten. Ojalá me comenten qué movimientos espirituales se produjeron en sus espíritus, con este 


¡Hasta la próxima!


jueves, 13 de agosto de 2026

CAFÉ LITERARIO: LA PAZ DE LAS CENIZAS

 



Música sugerida para acompañar esta lectura.

Buenas tardes, queridos amigos. Pasen y pónganse cómodos. Hoy traje para meditar un tema que me habita: La paz de las cenizas.

¿No les pasa que, muchas veces y por diferentes motivos, se encuentran en una oscuridad total al no saber cómo resolver un conflicto? Un ejemplo es cuando un hijo atraviesa un dolor: no podemos actuar, solo podemos poner el oído, y con una mano en el pecho, ensayar un consejo y rezar mucho.

Otro ejemplo es el fin de una relación, estrepitosamente vigente en estos días: los matrimonios y/o parejas sienten  que no queda nada, solo cenizas... ¿pero realmente son solo cenizas? Entre ellas, a veces, aún quedan chispas. y un hogar cuesta construir; para dar ese paso, ese derrumbe es necesario un profundo discernimiento ¿no?

En toda crisis se nos presentan dos cuadros:

  1. La sensación de oscuridad total, sin salida aparente.

  2. Estar en medio de llamas, extinguiéndonos bajo la angustia de no tener la solución.

Hoy me detengo en el fuego y dejo el "cuarto oscuro" para otro día. Al pensar en esto, irremediablemente, recordé al Ave Fénix. Aunque es una leyenda, su simbolismo es bellísimo: representa la resurrección, la capacidad de resurgir y la transformación.

Cuenta la leyenda que el Ave Fénix vivía en un nido que ardía hasta consumirse en cenizas, y de ellas surgía un ave joven, viva y fuerte. Incluso el cristianismo antiguo lo tomó como signo de resurrección, semejándolo a Jesucristo. En algunos textos bíblicos aparece el término hebreo chol, que guarda una ambigüedad lingüística que a veces se confunde con la palabra "cenizas". Más allá de la historia, el Fénix representa el poder de renacer.

Sin embargo, te cuento que a lo largo de mi vida he descendido a esos fuegos. Intentaron consumirme, me convirtieron en ceniza, y muchos me alentaban con esa leyenda del ave que renacía del fuego. Pero yo lo descubrí de otra forma: hallé entre mis cenizas siempre una brasita encendida: la fe.

Amigo, contra la fe no hay fuego que aguante, porque tiene la suavidad, la transparencia y el inaudible murmullo del agua que hace retroceder a cualquier incendio. Comprendí que, a veces, todo ese tormento debe derrumbarse para poder resurgir y dejar de mirar atrás.

¿Cómo reconozco el renacer? Se siente como una paz inexplicable. No invade, no altera, no nos desborda; solo te devuelve tu identidad, tu capacidad creativa y tus ganas de luchar contra viento y marea. Pero no luchar con armas, sino con confianza, con fe y en  paz.

Para cerrar, y con mi café en la mano, te pregunto: ¿Estás atravesando llamas? ¿Te sentís caído, desposeído, marginado o derrotado?

La moraleja que nos deja el Ave Fénix la encontré en una frase de autor desconocido: "Ninguna caída o derrota es definitiva".

Te invito a que ya no te consumas en el dolor. Remontá tu propio vuelo con fe; tenemos esa gran arma para nuestro camino, ¿no?

¡Hasta la próxima!




viernes, 7 de agosto de 2026

CAFÉ LITERARIO- ¿MIRAMOS EL CIELO? (segunda parte)



 El Principito

Hola, amigos. He aquí lo que les  prometí: la segunda parte sobre Antoine y su obra cumbre. Ojalá puedan imaginar con cuánto respeto tomo este tema. No es para mí nada fácil hablar sobre esta joya que, por su simplicidad, me resulta insondable. Me cuesta llegar al corazón del autor y a su inspiración cuando creó El Principito.

¿O acaso no lo escribió él? ¿Acaso una mesa redonda formada por estrellas como la simplicidad, la humildad, la esperanza, el perdón, la lealtad, la fe y el amor no bajaron del cielo por donde Antoine soñaba, y lo escribieron ellas?


Tanta magia despierta este libro en mí. Además, como lo expliqué en otra publicación, no logro separar al autor de su creación; hasta pienso que en realidad es el espíritu del autor convertido en personaje y bajado a su pluma.

Antoine miraba el cielo, ocupaba el cielo, lo recorría, y nos enseñó a mirar como él aquello que es invisible a los ojos físicos.

Yo no dejo de vivir en el espíritu de El Principito. Sus frases me saben siempre a frutos nuevos. Al leerlo, hasta me parece que mi alma también vuela. Lo grandioso es que así sucede en millones de almas: se ha convertido en brújula, faro y tierra donde descendemos luego de cada viaje por sus páginas. El Principito es un refugio seguro para toda alma que desee conectarse con la paz.

¿Cómo nace el Principito?

Mientras intentaba romper un récord de aviación, en 1935 su avión se estrelló en el desierto del Sáhara. Pasó cuatro días junto a su copiloto varado en las dunas, sufriendo deshidratación severa y alucinaciones antes de ser rescatado por un beduino. De esta experiencia traumática pero mística nació el encuentro del aviador con el principito en el desierto.

La rosa

La hermosa y compleja rosa del principito está directamente inspirada en su esposa salvadoreña, Consuelo. Una relación apasionada pero llena de espinas, a quien él prometió cuidar y proteger siempre, comprendiendo que «su rosa era única en el mundo».


Los baobab amenazantes

Las semillas de baobab que amenazan con destruir el pequeño planeta representan los gérmenes del odio, el fascismo y la destrucción que asolaban a la humanidad durante la guerra en la que él mismo participaba.


El zorro

El Zorro y la amistad: Inspirado en sus conversaciones sobre la lealtad y el valor del tiempo compartido con verdaderos amigos durante sus años de soledad y vuelo, nace el zorro, el gran maestro del principito.



Conclusión:

Desde ese asteroide pequeño donde una rosa caprichosa lo ponía a prueba y los peligrosos baobabs amenazaban con romper su mundo, hasta ese viaje solitario que lo trajo a la Tierra, allí, en nuestro suelo, un zorro sabio le enseñó el secreto mejor guardado: "Solo se ve bien con el corazón...".

Ahora naveguemos por el cielo de El Principito y permitamos a nuestro espíritu alimentarse de su sabiduría. Tomé solo unas pocas frases, ustedes pueden dejarme otras en los comentarios,  las que más los conecten.

"Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante."

"Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás."

"Haz de tu vida un sueño, y de un sueño, una realidad."



¡Hasta la próxima!


martes, 4 de agosto de 2026

CAFÉ LITERARIO- ¿MIRAMOS EL CIELO?

 




Hola amigos, les doy mi más fraternal bienvenida a este café situado en los suburbios digitales, entre las calles Esperanza y Empatía.

Hoy nos visita alguien a quien imagino instalado allí, en ese espacio celestial destinado a los que de diversos modos han dejado un legado sagrado y trascendental. Cuando les hable de su obra más famosa, les juro que ¡hasta aquí voy a escuchar sus exclamaciones y suspiros! Y cuidado, no me vayan a volar los papeles.

Les doy unas pistas: vivió mirando el cielo y en el cielo. ¿Quién no se identifica con su famoso libro? ¿Quién no se deja cuestionar por esta obra? ¿Quién no despierta a su niño interior al leerlo? ¿Quién no aprende a mirar con los ojos del alma para ver aquello que es invisible a los ojos físicos?

Queridos amigos, hoy está con nosotros... Antoine de Saint-Exupéry, creador de ese tesoro, piedra preciosa y perla de gran valor: El Principito.



Es tan atrapante la vida del autor como toda su obra. Y, cafecito de por medio, les cuento qué me produce este personaje; algo que no lo vivo con otros. Es un misterio para mí el hecho de no poder separar al autor de su libro; es como que se funde el autor con el niño o el niño con el autor y ya no sé distinguirlos. Pienso en su deleite: vivir mirando el cielo y así encontró en el espacio su mundo, su niño, su libro, su legado.

Quizás su mayor anhelo haya sido entrar en el cielo y, sin enterarse, entró en nuestras almas. Su avión surcó nuestras pistas para reconocer los terrenos y dejó su informe para miles de almas: un libro, un niño, un zorro y una rosa.

Parece mentira que un libro que tiene la apariencia de ser un texto infantil despierte nuestra capacidad de asombro, quizás para que no se duerma nunca más. Estaré con este tema hoy y mañana; hoy hablamos del autor y mañana... de los dos, porque no los puedo separar. Entonces es hora de soñar, cafecito en mano, allá vamos.

Antes de empezar con la personalidad tan exquisita de Antoine, les cuento que, como franciscana terciaria y profesa, he oído, inclusive en ambientes católicos, decir que Antoine era terciario franciscano. Pero no, no existe ningún documento que lo corrobore; al menos, sus biógrafos no lo han encontrado. El tema es que hay tanta afinidad entre Antoine y el franciscanismo que por tal motivo surgió esa creencia.

¿Entonces qué es lo que nos hace pensar que Antoine fue miembro de la orden seglar franciscana? ¿Qué nos hermana tan profundamente a los franciscanos con él?

En primera instancia, en el ámbito religioso es muy común nombrar "terciarios" a aquellos autores que, sin haber hecho votos dentro de la OFS, se han identificado y han difundido el carisma de Francisco de Asís. Veamos algunos puntos de encuentro entre el autor y Francisco:

El amor por los animales y la creación: Así como San Francisco, Antoine hablaba con las aves y creó esa única y maravillosa relación entre el Principito y el zorro, basada en el respeto, la paciencia y el acto sagrado de «crear lazos».

La mirada desde el corazón: Para todo franciscano, la humildad es la base de todas las virtudes y el arma poderosa contra la soberbia, que es el origen de tantas maldades y vicios. La obra de Antoine se basa en esa misma simplicidad.

El despojo material y la fraternidad: Tanto Francisco como Antoine coinciden en que las posesiones materiales ciegan al hombre y que la verdadera riqueza está en el servicio, el amor y la entrega a los demás, siendo ambos fieles a la ley del Señor: "Haz por los demás lo que quieras que hagan contigo".

El espíritu de paz en tiempos de conflicto: San Francisco fue a dialogar en medio de las Cruzadas; Saint-Exupéry, volando en la Segunda Guerra Mundial, escribía sobre la paz, la reconciliación y el amor a la humanidad.

¿Quién y cómo era Antoine?

Antoine de Saint-Exupéry nació el 29 de junio de 1900 en Lyon, Francia. A los cuatro años de edad pierde a su padre, y ese hecho hace que entre, pese a su corta edad, en la pedagogía del sufrimiento, desarrollando una sensibilidad que mantuvo y cultivó durante toda su vida.

Yo lo veo al revés: un hombre que iba haciéndose cada vez más niño, conservando la pureza de la infancia. Fue educado por jesuitas y siempre tuvo dos pasiones: la poesía y la mecánica. No solo le apasionaba volar, sino que al hacerlo su espíritu remontaba un vuelo muy alto; para él, el espacio aéreo era su claustro filosófico y poético, y allí desarrollaba la contemplación, descubriendo mirando el cielo aquello que los ojos físicos no ven. Y todo nos lo dejó escrito.

Su personalidad era una combinación fascinante entre la acción y la contemplación:

Un alma sensible y nostálgica: Guardaba un profundo amor por la infancia. Para él, los niños poseían una sabiduría y una capacidad de ver lo invisible que los adultos lamentablemente van perdiendo con los años.

Profundamente humanista y reflexivo: A través de sus viajes por los cielos y los desiertos, no solo estudiaba los terrenos, sino que se dedicaba allí arriba, en el inmenso cielo, a pensar sobre la soledad, el valor de la amistad, la responsabilidad hacia los demás y el sentido de la vida.

Aventurero y melancólico: Tenía un espíritu valiente para volar en épocas donde la aviación era sumamente peligrosa, pero al mismo tiempo cargaba con una tristeza poética por las guerras que le tocó presenciar.

En 1944 se alista nuevamente y sale el 31 de julio de un viaje de reconocimiento desde Córcega. Nunca volvió. Un brazalete con su nombre fue hallado en el mar Mediterráneo en 1998, pero los restos de su avión se encontraron recién en el año 2000.

Para cerrar este encuentro, amigos, me hago y les hago esta pregunta:

¿Qué sentimos al mirar el cielo?

Invito a todos que me cuenten cuando miran el cielo qué les produce.

Los espero mañana junto al autor, un niño, un zorrito y una rosa. Pónganle ustedes el nombre. Nos encontramos mañana para la segunda y última parte de este bendito autor. ¡Los espero!



La charla del atardecer

Escucha la música aquí y que disfrutes esta historia. Clic aquí ¡Hola, queridos amigos, aquí les comparto un cuento mío sobre el ocaso! Me s...