Introducción: El Tumulto de Imágenes
Al referirme a este tema, vienen a mi mente un tumulto de imágenes. En primer término, San Cayetano, al que veneran miles de creyentes en una procesión numerosa donde muchos van a agradecer y otros a suplicar; decir "primero de mayo" en Buenos Aires es, inevitablemente, decir San Cayetano.
Salgo a caminar y escucho a lo lejos gritos y bombos, ecos de algún festejo sindical. Veo casi todos los comercios cerrados: algunos definitivamente y otros por el feriado de la fecha. En el clima se perciben distintas... ¿Cómo llamarlas? ¿sensaciones? No encuentro el nombre exacto para definir esa complejidad. Al caminar por las calles vienen a mi espíritu tantas voces distintas; me parece escuchar las de los que perdieron el trabajo. Al pasar por un centro de jubilados, oigo voces de dolor, esperanza o desesperación, o quizás todo eso junto. Leo sus carteles anunciando un gran locro con baile incluido y pienso que es una manera de camuflar la soledad de la vejez. No lo imagino: me lo revelan las voces.
Sigo caminando y dejo que mi alma se exprese. También se oyen voces de turistas y jóvenes egresados de la niñez buscando su primer empleo. Escucho reclamos por injusticias, pero también alegría; es una mélange de voces que pugnan por dejarse oír con motivaciones diferentes. Y en medio de ese coro flamea erguida la presencia eterna de la esperanza. El mundo del trabajo es, realmente, un particular universo.
¿Cómo empezó todo? (Reseña Histórica)
Todo comenzó en 1886, en Chicago, Estados Unidos. En esa época, los obreros cumplían jornadas extenuantes de 12 o 16 horas. El 1 de mayo, miles iniciaron una huelga exigiendo la jornada de 8 horas bajo el lema: "Ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa". La protesta terminó en un trágico enfrentamiento conocido como la Revuelta de Haymarket, y en honor a los ejecutados, los "Mártires de Chicago", se instauró esta fecha mundialmente.
Voces Universales sobre el Trabajo
Mahatma Gandhi: "Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga". (Refleja la humildad del trabajo diario).
Nelson Mandela: "Después de escalar una montaña muy alta, descubrimos que hay muchas otras montañas por escalar". (Habla de la perseverancia en la labor).
Martin Luther King Jr.: "Si un hombre es llamado a ser barrendero, debería barrer las calles incluso como Miguel Ángel pintaba, o como Beethoven componía música". (Dignifica el oficio, sea cual sea).
Argentina: Constitución de 1949
A mediados del siglo XX, nuestra carta magna buscó plasmar derechos que hoy nos parecen naturales, pero que fueron una conquista: condiciones dignas de trabajo, protección a la niñez, a la ancianidad y a la familia.
La Constitución de 1949 fue la expresión argentina de ese movimiento mundial. Un documento que buscaba proteger la cultura del esfuerzo, valores que hoy rescato desde lo espiritual y no desde lo partidario. Estos derechos no nacieron de un solo hombre o de un solo partido, sino de un mundo herido por la guerra que se puso de acuerdo en que la paz solo es posible si hay justicia social. Fue un compromiso de la humanidad.
El Trabajo desde la Pluma (La parte literaria)
Como trabajadora de la pluma, el trabajo representa para mí, sencillamente, la vida; cuando trabajo, me visita la dignidad. Desde que me dedico completamente a la escritura, trato de que mis obras edifiquen y formen huellas para los jóvenes. La experiencia de quienes hemos conocido los caminos sinuosos de la vida debe servir como faro. No espero jamás la inspiración; escribo con horarios y todos los días, como un método de vida.
La Disciplina de Isabel Allende: Ella siempre dice que la escritura es un oficio de disciplina. Se sienta a escribir cada 8 de enero para empezar un libro nuevo, sin importar si tiene ganas o no. Para ella, el trabajo diario es "aparecer" frente a la página en blanco; es una labor de hormiga, constante y sagrada.
La Mirada Franciscana y la Fe
El Poverello (San Francisco de Asís): San Francisco era muy laborioso y así formó a sus discípulos. Los primeros monjes trabajaban en oficios que casi todos rechazaban, como sepultar muertos. Durante su conversión, observó la laboriosidad de las hormigas, aunque veía en ellas cierta voracidad que evitaba imitar.
San Cayetano: Padre de la Providencia Cayetano de Thiene fue un presbítero italiano que fundó la Orden de los Teatinos. No buscaba el poder, sino la entrega absoluta a los pobres. Se lo conoce como el "Santo de la Providencia" porque confiaba en que Dios no abandona a quien se esfuerza. Su lema no era pedir riqueza, sino "pan y trabajo", los dos pilares de la dignidad humana.
El Tesoro a Cuidar: Niñez y Naturaleza
La Fragilidad Protegida: No al Trabajo Infantil Recordar que la infancia es un territorio sagrado de aprendizaje y juego. Como ha señalado el Papa Francisco, el trabajo infantil es una "herida en el cuerpo de la humanidad". La verdadera solidaridad, esa que es "daltónica", nos obliga a defender el derecho de cada niño a ser simplemente eso: un niño.
En el marco legal, el Convenio 138 de la OIT establece que la edad mínima para trabajar busca que los niños estén en la escuela y no en la fábrica. Es una protección estatal y social que debemos custodiar para que no carguen pesos que superen su estatura espiritual.
Los Animales: Seres Indefensos Como franciscana, no puedo obviar a los hermanos animales. Son "seres pequeños" muchas veces explotados cruelmente hasta la muerte. Debemos distinguir naturalezas: mientras el hombre dignifica su vida en el trabajo, el animal merece nuestro respeto y consideración, protegiéndolos de cualquier forma de abuso que ignore su condición de seres sintientes.
Final
Para cerrar, los dejo con la imagen de las manos ensangrentadas de un carpintero que nos dejó grabado en el corazón que el trabajo es el pan de vida.
Los dejo con Jesús, el carpintero.
















