Hola, amigos. Hoy no puedo concentrarme en otro tema que no sea Venezuela. Estoy en Argentina, pero mi corazón, mi alma y mi pluma están con ese pueblo. En estos momentos, ¿Cómo explicar este dolor sin contaminar un lazo tan sagrado? Escribir llorando es el mayor homenaje que puedo ofrecer, sintiendo el desgarro de saber que aún hay almas atrapadas que tal vez no puedan ser rescatadas.
Ante tanta impotencia me pregunté: ¿Cómo puedo ayudar desde la distancia? Y encontré la respuesta: estando espiritualmente con ellos, prestando mi pluma para atesorar las imágenes y anécdotas sagradas que se van publicando, para que al leernos nos unamos en una sola oración mística.
También me conmueve profundamente el accionar inmediato de los distintos países que envían su ayuda. En este crucial momento, se siente con fuerza lo unidos que estamos todos. Si el terremoto fue feroz, la respuesta humana ha sido como una caricia fraterna universal; un bálsamo que llegó sin límites para abrazar lo que las piedras lastimaron.
A continuación, les comparto estos testimonios visuales de Venezuela. Los invito a ser testigos de acciones casi sobrehumanas: milagros que desafían la lógica, héroes caninos de entrega absoluta, mártires y niños que volaron al cielo... Respiren conmigo, y que nuestros sentimientos sean llevados por ángeles hasta esas almas.
Sin palabras.💖
Tantos mártires, gracias hermanitos.💖
Dios no es una solución mágica para todos los imposibles... Al crearnos, Dios nos dejó en la lucha abierta de la libertad y de la independencia. Él respeta con un silencio sagrado las leyes autónomas de la naturaleza y la libertad humana."












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