Hola, amigos:
En Argentina estamos viviendo días de alegría y tensión debido al Mundial de Fútbol 2026. Marchamos detrás de nuestra bandera en alto. Decir mundial, selección o fútbol es decir Messi. Tenemos a Messi, ya lo saben, pero quiero decir que él ya pasó todas las pruebas para convertirse en héroe y, lo más importante, es que lo es en todos los aspectos de su vida. Él despliega un abanico de virtudes, pero sus rasgos más sobresalientes son su increíble humildad y su profunda fe.
También estamos viviendo días de fraternidad mundial. ¿Cuál es el motivo? El Mundial de Fútbol 2026. Recibimos mucha adhesión de varios países y marchamos con nuestra insignia en alto sin diferencias de credos, económicos, sociales o políticos. Todo ese clima de tal calidez humana se lo debemos al fútbol.
Hoy, primer día después del triunfo argentino en el partido Argentina vs Egipto, al leer los periódicos y navegar por las redes, me emocioné más que con el propio partido infartante que presenciamos ayer. ¿Por qué? Les cuento.
Ver el homenaje y el sentimiento tan profundo de Corea, Indonesia, Bangladesh y muchos más... Pero ver a todo ese pueblo de Bangladesh en la calle con nuestra bandera tan alta, hizo que mi alma recibiera la caricia fraterna de tantos hermanos que, desde tan lejos, unieron su grito al nuestro por Argentina. La bandera celeste y blanca flameaba en el Obelisco, en Bangladesh y en otros países con nuestro mismo fervor. Sé que hay una razón histórica que nos une, lo que hace que nuestro vínculo sea tan profundo.
Por eso, en primer lugar, quiero elevar mi humilde homenaje a ese lado del mundo tan lejano y, a la vez, tan dentro de nuestro corazón. Elegí a un gran poeta que los representa, pero antes de hablar de él, quiero decirles que admiro a los autores en general; no miro su color, su nacionalidad, su devoción religiosa, su postura política, ni su posición social. Leo sus obras y, sobre todo, trato de entrar en su alma y conocerlos allí, en su jardín interior. Así es como escribo yo: contemplando, amando y escuchando a la naturaleza, mi hermana.
Entonces, queridos hermanos, voy a hablar con ustedes del poeta más grande de la India, Rabindranath Tagore. Él fue el primer no europeo en ganar el Premio Nobel de Literatura (en 1913) y, para mejor, ¡tiene un lazo histórico bellísimo y real con la Argentina! Además, un dato que nos conmueve: Tagore escribió el himno nacional de la India y también el de Bangladesh. Como Bangladesh fue Argentina en el día de ayer, decidí hacer un humilde homenaje desde mi pluma recordando en esta publicación al gran poeta bengalí. Para entender los lazos que nos unen a Bangladesh y a otros países de aquella zona, empezaré justamente con este ilustre autor.
Esto no será un informe periodístico ni una biografía; es una charla que hoy quiero tener con ustedes como si estuviésemos sentados en un café literario. Entonces, es bueno recordar las múltiples aptitudes artísticas de este genio: filósofo, escritor, pedagogo y músico, de manera tal que compuso infinidad de canciones, escribió cuentos cortos, novelas, ensayos y poesías. Fue un reformador social y, además, desarrolló su pasión pictórica a partir de los 70 años, llegando a realizar 3000 cuadros.
Él se diferenciaba de Mahatma Gandhi porque Tagore era internacionalista y decía que la India debía ser un lugar para todos. Fue educado con una sólida enseñanza británica. No confrontaba directamente con la dominación inglesa; solo le afectaba mucho que los británicos despreciaran los valores culturales de la India y que trataran mal a los indios. Hasta 1919 tuvo una actitud, si se quiere, pasiva, a tal punto que la corona lo nombró caballero.
En 1919, tras la trágica Masacre de Amritsar perpetrada por las fuerzas británicas, Tagore renunció al título de caballero en señal de protesta. Años más tarde, en 1943, una terrible hambruna golpeó a Bengala debido a las políticas de racionamiento del gobierno de Winston Churchill, donde murieron tres millones de personas de hambre. Mahatma Gandhi llamaba afectuosamente a Tagore “El centinela de la India”.
Y a partir de aquí, busquemos las raíces del lazo afectivo tan fuerte que nos une a esa región del mapa:
1919: Tagore se enfrenta a Inglaterra por la masacre mencionada y devuelve su distinción.
1924: El poeta viaja hacia Buenos Aires para luego dirigirse a Perú, pero se enferma y debe interrumpir su viaje. Al enterarse por la prensa, Victoria Ocampo le ofrece alojarse en su quinta de San Isidro. Tagore acepta y se queda dos meses. Durante esa reparadora estadía frente al río, el poeta queda profundamente enamorado de las tierras argentinas y plasma ese afecto escribiendo hermosos poemas dedicados a nuestro paisaje y a su vivencia en Buenos Aires, los cuales reunió en su libro Puravi. A partir de allí, esa amistad continuó para siempre.
1947: Tagore se involucra en el gran movimiento que liberó a la India.
1971: Bengala se independiza bajo el nombre de Bangladesh, adoptando como himno nacional una canción escrita por Tagore. En Argentina, Jorge Luis Borges y Victoria Ocampo salen a la calle con un manifiesto celebrando la independencia de Bangladesh.
1982: Se declara la guerra en las islas Malvinas y Bangladesh nos apoya en todos los fueros internacionales.
1986: En el mundial de fútbol, Argentina vence a Inglaterra con los dos inolvidables goles de Diego Maradona, un triunfo que Bangladesh festejó como propio.
2026: Como ya les conté, Bangladesh, Corea y otros países de la zona salen a las calles a festejar nuestro triunfo con un fervor emocionante.
Al repasar este panorama histórico sobre nuestros lazos con tantos pueblos que sufren o han sufrido alguna subordinación, llego a la conclusión de que este vínculo tan hondo tiene un solo nombre: amor fraterno.
A partir de aquí, los dejo con unos fragmentos de la obra cumbre del poeta más grande que tuvo la India, fruto de su genialidad: Rabindranath Tagore.
Fragmento 1: La vida que fluye en la creación "La misma corriente de vida que corre por mis venas, noche y día, corre por el mundo y danza en rítmica medida. Es la misma vida que brota de la tierra en alegría, en innumerables briznas de hierba, y estalla en tumultuosas olas de hojas y flores."
Fragmento 2: El barro y la presencia de Dios "Él está allí donde el labrador cava la tierra dura y donde el picapedrero rompe las piedras. Está con ellos bajo el sol y bajo la lluvia, y sus vestidos están cubiertos de polvo. Quítate tu manto sagrado y, como Él, ¡baja al fango de la tierra!"
Fragmento 3: La flor más humilde "Te ruego que cojas esta florecilla antes de que se marchite... Me da miedo que el día se pase sin yo saberlo y que la flor se muera en el fango sin que tú la mires. Su color no es rico y su perfume es débil, pero sírvete de ella y cógela mientras haya tiempo."
¡Hasta la próxima!

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